A veces lloro - Pensamientos nocturnos de una mamá


   
(En las imágenes mi hija colibrí de 2 meses de nacida. Foto: Diana Castillo)

Lloro cuando te cargo en medio de la noche y no te puedes dormir
Lloro por desespero y luego lloro por la culpa de no tener la paciencia suficiente para calmarte y brindarte tranquilidad
Lloro porque estoy cansada en el cuerpo y en la mente
Lloro porque me abruma el peso de la noche
Lloro porque te miro y eres tan perfecta que no logro entender cómo tu vida surgió de la mía
Lloro por nostalgia porque en tu inocencia recuerdo la inocencia de tu hermano cuando tenía tu edad y entonces lloro porque siento el paso del tiempo y no quiero dejarlos crecer
Lloro por temor porque sus vidas dependen de la mía
Te abrazo fuerte y lloro porque me atormenta pensar que al crecer vayan a ser vulnerados y yo no los pueda proteger y entonces lloro por todos los niños que ya son vulnerados, que se sienten solos, abandonados y maltratados, que no se sienten amados... y yo no sé cómo los puedo proteger a ellos también
Lloro por esta sociedad, me duele la humanidad y me duele el mundo

Y en medio de las lágrimas, el miedo y la impotencia, siento tu respiración pesada y profunda y yo dejo de llorar
Ya no lloro porque sé que soy tu refugio, tu espacio de seguridad
Ya no lloro porque el cansancio de mi cuerpo es un recordatorio de lo resistente que soy y a la vez una promesa de ser cada día un poquito más fuerte, un poquito mejor
Ya no lloro porque la noche es hermosa y me acompaña mientras te meso de un lado a otro por la habitación
Ya no lloro, ahora sonrío porque agradezco por tu vida, por sus vidas, por tener el privilegio de ser su madre y verlos crecer
De repente mis miedos pasan a un segundo plano y mis motivaciones resurgen al primero
Y en medio de la noche les prometo ser la mejor versión de mí misma, tener la fortaleza y el carácter para ser su ejemplo, su apoyo y su sustento... les prometo cuidarlos y amarlos sin condiciones
Me prometo valorar mi esfuerzo y mi proceso, y no ser yo misma quien vulnere mi pensamiento y mi corazón... me prometo cuidarme y amarme sin condiciones
Y a la noche le entrego mis promesas de un mundo mejor... le prometo cuidarlo y amarlo sin condiciones

A veces lloro porque necesito limpiar mi mente de tanto ruido que no me deja pensar bien
Y en el silencio mi mente se aclara y mi espíritu se libera
La oscuridad se convierte en un horizonte infinito lleno de posibilidades en donde mis temores me fortalecen y mis sueños se convierten en realidades
Respiro profundo y me renuevo

Ahora te abrazo fuerte y te acuesto en la cama, al lado mío, en compañía de tu hermano, tu papá y los gatos, somos una familia y siento una felicidad inmensa que me invade y que no voy a dejar ir

***

Gracias por leerme,

Diana

Comentarios

  1. Hermosa reflexión. He experimentado que mi fuerza viene de aquel que todo lo puede: de Cristo Jesús.

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  2. Muy real tu texto. Los sentimientos de una madre,solo una madre los vive y entiende. Sin embargo he descubierto que la palabra de Dios es un bálsamo vivificante que endulza el corazón y lo hace más fuerte.

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