Sobre el Elefante

página del libro de colorear
(Página del libro de colorear)
Cuando empecé a colorear esta página, tenía miedo de los detalles, de las manchas de color que pasaban de la hoja de atrás y de las rayas que mi hijo había hecho jugando a colorear, el dibujo ya era lindo como estaba y no sabía muy bien qué hacer, pero empecé a aprovechar las manchas que ya estaban como guía de color y lentamente fue cobrando forma, de repente en mi cabeza ya sabía a dónde quería llegar, color por color y trazo a trazo fui avanzando hasta que terminé toda la hoja y me sentí muy complacida en mi corazón no sólo por el resultado, sino también por el disfrute del proceso.

Desde hace semanas hay una frase que me viene acompañando y se las quiero compartir, dice:

¿Y cómo me como un elefante entero? - De un mordisco a la vez

Esta frase resonó en mi mente porque en momentos en los que tenemos tantas cosas para hacer y no sabemos cuál abordar primero, cuál dejar de lado, cómo no bloquearnos y poder avanzar, cómo no abrumarnos por la gran responsabilidad que cae sobre nuestra espalda, es cuando recuerdo esta frase y me tranquilizo porque entiendo que no puedo hacer más de una cosa a la vez, que no puedo ir más rápido de lo que mi cuerpo me permite, y que lo importante es seguir haciendo.

No todos los días tenemos la energía para hacerlo todo, ni el espíritu para enfrentar los problemas con la mejor cara, es entonces cuando me acuerdo del elefante y no sólo me hace sonreír, sino que me motiva a actuar, a moverme, a hacer lo mejor que pueda y unas veces será un paso gigante y otras veces uno chiquito, pero eso no es lo que importa.

Esto me lleva a otro punto y es a que todos deberíamos valorar y apreciar nuestro progreso, ya sea grande o pequeño, estamos enseñados a tener una modestia que minimiza la felicidad que sentimos cuando logramos algo por lo que hemos venido trabajando y que niega la importancia de nuestros logros, pero creo que esto no es sano, creo que aún con modestia y humildad debemos enorgullecernos por el camino que hemos recorrido y el punto al que hemos llegado, independientemente de lo mucho o lo poco que nos falte por recorrer. Y todo esto sin hablar de lo imperfecto que pueda llegar a ser nuestro resultado.

Mi mayor maestro en este tema es mi hijo Jaguar, a quien se le ilumina la cara cada vez que puede comer de la cuchara él sólo (así se le caiga la mitad de la comida por el camino), quien aplaude cuando logra subirse al sillón y quien suelta sonrisas cada vez que logra algo que ha venido practicando muchas veces. A través de su ejemplo he podido aprender a apreciar la importancia de cada logro, por minúsculo que sea y me he puesto el reto de apreciar mi esfuerzo y sentirme complacida con mis resultados, porque estos vienen acompañados de un proceso, de una historia, de una carga emocional y de muchas enseñanzas.

Entonces ¿Cómo me como un elefante entero? - Pues de un mordisco a la vez, y si me permiten añadir, disfrutando cada bocado cada vez.

Gracias por leerme,

Diana

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Amor de Abuelos y Nietos

Cuento: El Viaje de los Espíritus

Leche Naranja